jueves, 15 de septiembre de 2011
PEPITO
lunes, 5 de septiembre de 2011
CARTA SECRETA
Perdón Paula si lo que te escribo te parece mal, o que no tendría que haberte escrito esta carta. Pero es que estoy muy mal y no se que hacer. Cuando la profe nos dijo que hay que rezar a Dios y pedir a los amigos, pensé en mandarte un in box por Face para avisarte que te iba a llevar una carta, pero para qué. Anoche decidí darle a Sofi la cartita que vengo pensando desde hace tiempo y le pedí que te la de sin abrir. No le conté lo que desía. Le expliqué que era algo que no me salía hablarlo y que vos a lo mejor lo contarías. Sofi lo entendió, porque sabe que hay cosas que no tengo con quien charlar. Igual estaba recuriosa por saber lo que desía, por que te mandaba una carta secreta. Le expliqué que porque es tu mamá y las dos tenemos trece años y vos sos mi mejor amiga. ¿Me entendés? No. Después la seguimos, le dije.
Paula, lo que necesito desirte y espero que me entiendas, es que desde que papá murió, hace un mes, lo estrañamos mucho mucho y cada ves más Luchito y yo. Me da lástima Luchito porque no cumplió ocho años, y era muy compañero de papi, sobre todo después de que murió mamá. Teito no sabe nada de nada y gatea todo el día por la casa jugando con un autito. Cuando se avive de que falta papá y sepa que mamá murió al nacer el, pobrecito, que tristeza todo. Me parece que busca a su papi por la casa, porque cuando se cansa de jugar con el autito no agarra los otros juguetes, se sienta y mira para todos lados como buscándolo. Con Luchito hablamos mucho, creemos que a papi se le paró el corazon de tristesa, porque se querían mucho con mamá y le agarró un bajón y mucha depre, pasó un año de terror y justo cuando Teíto cumplía un año, esa mañana lo encontramos muerto en la cama. Nos quedamos solos los tres. Creo que sabés que la tía Elvira nos cuida y biene de día para estar con nosotros. Es la única hermana que tubo mami, pero ella también tiene que ocuparse de la abuela Bernarda que es muy gorda y vive sentada en un sillón tocando las castañuelas. La tía llega a casa a la mañana temprano, por suerte vive cerca y cuando pasa el bus por Luchito y por mí, se buelve con la abuela y lo lleva al Teito. A la tarde está cuando llegamos de la escuela y nos prepara la comida y nos da de comer y nos acuesta y rezamos y se vuelve con la abuela cuando nos dormimos los tres y la manda a la Ana para que pase la noche con nosotros. A mi me deja un teléfono en la mesita para llamarla si hase falta.
Paula es recomplicado todo, además la tía no es como mamá, es nerviosa y tiene mal humor y nos grita y nos da órdenes todo el tiempo. Papi tampoco era así. Me animé a escribirte esta cartita después de lo que dijo la profe, pero no es para pedirte nada. Quería hablarlo con ustedes que son como mi segunda familia, y no me salía, pero sentí que lo podía escribir. A mi papi le gustaban los libros, me leía cuentos y yo le escribí algunos cuentitos y lo hacía feliz leerlos. Te mando la carta con Sofi para que lo pienses tranqui a ver si se te ocurre algo. Sofi es mi unica reamiga desde el Jardín, y tu unica hija. Una vez me contó que quería hermanitos y ustedes le dijeron que Tata Dios no se los mandaba. Sé que Ignacio es muy buen papá. Bueno se me acaba el papel y mas no se qué decir. Ah, la casa en que vivimos la compró Papi y hay unos pesos que tiene la tía que van a alcanzar hasta que yo empiese a trabajar dentro de cuatro o cinco años. Perdoname la letra y las faltas de ortografía, un besito y gracias, necesitaba desaogarme. Hablalo con Sofi si te parece, yo no le voy a decir nada.
Muchos besos de
MACARENA
lunes, 29 de agosto de 2011
Cuentos editados . El Instante propicio
Ahí tirado, sobre el cemento frío, ahí tirado, desnudo su cuerpo, dolorido el Beto, sobre el piso de cemento azogado como el mar al anochecer, o en el alba, pispiando el Beto por debajo de la capucha, los ojos hinchados, esa tenue línea de luz bajo el portón de chapa acanalada, como la claridad de horizonte que marca el inicio de crepúsculo, el instante propicio, veinte minutos, allá. Veinte siglos, pensó el Beto, tanteando el piso, buscando algo. Una eternidad desde que lo tiraron ahí, desaparecido el espacio, el tiempo desaparecido, desaparecido. Y las voces, las voces. Las voces deambulando por su mente, como fantasmas. Madre recitando Juana de Arco en la Hoguera: “J´ai perdue, cést a dire que j´ai gagnée” y Remolacha: “¡Ahora te llamás X35, pelotudo, borrate del marote tu puto nombre!” Matemos a Cronos, papá. Mi padre en el puente del petrolero, sextante en mano, señalando el horizonte. Es el instante propicio, Betún, cuando el horizonte y las estrellas conviven en los crepúsculos. ¿Propicio para qué, papá? Para bajar las estrellas con el sextante, hasta el plano del horizonte. Tres estrellas bastan para ubicar el punto exacto en donde estamos. ¿Bajar las estrellas, papá? Bueno, en el idioma de los navegantes. ¿Y dónde estamos, papá? Tantea el suelo buscando algo para el instante propicio, cuando el horizonte y las estrellas conviven en el cielo en la naciente claridad del alba o en la declinante luz del crepúsculo vespertino. El Beto escudriña a ras del suelo, bajo la capucha, los ojos hinchados, la línea horizontal que filtra el portón y las pequeñas esferas de los agujeros de balas disparadas para divertirse, ellos, que simulan ejecuciones cuando el dolor no quiebra. La mano buscando el sextante, hasta desfallecer nuevamente.
La eternidad transcurre, fluye como un río que no pasa dos veces por el mismo lugar, dijo alguien. Los gritos bajaron de tono, el Beto asombrado por el trato amable, comida caliente, el Beto no pudiendo creer en las albóndigas que flotan en el plato de sopa, y la papa, medio cruda, pero papa, ché, papa y membrillo de postre, el Beto pudiendo contar, ahora, marcando con la uña en la roña del piso, cada comida recibida. Una comida por día, conjetura. Ya pasaron nueve días. Se les habrá dado vuelta la torta. El pueblo unido jamás será vencido.
Remolacha apareció al décimo día. Te vamos a trasladar, X35. ¿A dónde? A un granja, en el Chaco, para rehabilitarte. ¿Y mi compañera?, se atreve a preguntar. También, a la misma granja. Remolacha adivina la próxima pregunta. Al pibe lo entregaremos más tarde, anticipa, cuando estemos seguros de que se dejarán de joder les entregamos el pibe. Era como para seguir sonsacando. Pero la cara de Remolacha inspiraba terror.
Por la noche, que el Beto reconocía por los silencios más prolongados, comenzó el movimiento. Cuchicheos, arrastrar de muebles, percusión de tacos, a media voz las órdenes, y los gemidos de siempre. Y ahora el ronronear de motores y el insoportable olor a gasoil quemado. A éste metémelo en el primer camión. Lo hacinaron al Beto con otros cuerpos hediondos de vómitos, de orina, de pus, que se retorcían quejosos como una masa informe, que se fue calmando, adormeciéndose la masa, mientras los borceguíes pisoteaban, abriéndose paso entre la mierda, pensaban ellos. El Beto sintió el pinchazo en la espalda. Es para tranquilizarte, pibe. Se preocupan, ahora, ¿Viste?, se preocupan ahora, le dijo al de al lado. El camión cruje sobre el empedrado. ¿A vos te parece? ¡Se me callan la boca, carajo, aquí no se habla! Fue lo último que oyó hasta que entre sueños sintió el ruido creciente de otros motores que se acercaban. ¿O ellos se acercaban al ruido de otros motores? El camión se bambolea ahora, como siguiendo una huella de barro profundo, el bramido del motor mezclándose con lo otro, cada vez más cercano, hasta la fusión en un solo ruido atronador cuando se desliza sobre la pista para detenerse al costado del avión que esperaba con los cuatro motores encendidos, la masa informe dormitando serena.
El Beto estiró el brazo, como buscando algo. El brazo flotó en el vacío, en la penumbra del instante propicio. “So run my dreams,¿but what am I? An infant crying in the night”, mamita Hay claridad en el horizonte y brillo en las estrellas. Estrellas abajo y horizonte arriba, horizonte arriba, estrellas abajo, horizonte vertical, estrellas a diestra y siniestra. Si encontráramos el sextante papá, bajaríamos tres estrellas para saber dónde estamos, en el instante propicio.
miércoles, 6 de julio de 2011
SONETO CAMPERO
sin haber cabalgado en nuestra pampa,
ni gozar del extracto de poesía
que dispersa la tierra cuando escampa.
Cuando el sol nos enciende su bujía
el mate amargo en nuestra mesa acampa,
y comienza ese diario día a día
hasta el momento de clavar la guampa.
Con el primer bostezo de las vacas
se alborotan los gallos y los teros,
y hay paisanos ciñéndose las facas
mientras otros preparan sus aperos.
Despido a la patrona en el palenque
Con el último mate y mi rebenque.
lunes, 30 de mayo de 2011
LAS VUELTAS DE LA VIDA
– Vea Julieta las vueltas de mi vida. Ya me he cansado de contarlas. No, francamente, porque tenga vocación de hincarme en confesionarios, sino porque inspiro curiosidad y me preguntan. Sea por mi forma de vestir desaliñada y policromática, injuriada por las manchas inevitables que se alojan en mis corbatas y, en las camisas, en la zona inflamada por el abdomen; sea por mi rechazo a renovar mi calzado (uso desde hace treinta años los mismos zapatos marrones) de cuero de potranca, eso sí; sea porque me han visto acompañado por mujeres diversas , más bien jóvenes, todas; sea porque dicen de mí que no sólo soy raro, sino malvado. Pero no vaya usted a creerlo.
– Yo le acepté el convite, Tristán -¿lo llaman Tristón, verdad?- porque me gustó su manera de plantearlo. Los hombres son vuelteros, es como si jugaran a las bochas con las mujeres. Se arriman convencidos de que el más arrimado gana la partida. Usted se me tiró de aire, desparramó a los más próximos, me arrastró un trecho y se me quedo pegado. Ganó la partida.
– ¿Vió?
jueves, 19 de mayo de 2011
¡VOLARE, OH, OH!
¡VOLARE... OH, OH!
En la mesa familiar conversábamos con frecuencia sobre viajes en avión. A mis padres les apasionaba recorrer el mundo y, turistas empedernidos, lo conocieron muy bien. Sus anécdotas, contadas entre plato y plato, nos contagiaron el entusiasmo, pero los tres hermanos debimos esperar a ser mayores para volar por el mundo.
Mariela fue la primera que se lanzó. A los dieciocho años logró ingresar como azafata en Iberia y voló por más de diez años hasta que fue madre y la desembarcaron. Ahora sigue haciendo turismo y utiliza los aviones, con su esposo y su hijita, aprovechando los pasajes de cortesía que le otorga la empresa.
Gervasio se recibió de Ingeniero de Sistemas y la empresa que lo emplea lo manda de aquí para allá, para auditar sucursales en todo el mundo. Gervasio nos dice, en confidencia, que siempre dispone de dos o tres días por semana para conocer las ciudades que visita. Viaja en primera clase y se aloja en hoteles de cinco estrellas.
En cuanto a mí, tuve la fortuna de casarme con Zahira, hija de un Jeque árabe. Me costó renunciar a mi religión, con gran disgusto de mis padres, para hacerme musulmán. Pero Zaira es bella y la hija preferida del Jeque saudí, así que recorremos todo el mundo con el Lear Jet del papá, mientras yo me intereso en sus negocios y oficio de traductor. No fue en vano que estudiara tres idiomas: inglés, francés y alemán; más mi lengua materna, son recursos valiosísimos al servicio de mi suegro.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Crónica de viaje
CHILOÉ, EL PAIS DE LOS HECHIZOS
“Érase un archipiélago poblado de innumerables islas deleitosas” (Alonso de Ercilla)
En el año 1834, Charles Darwin recorrió desarmado la isla de Chiloé. Casi ciento ochenta años después el poblador Eulogio Hueiquén, aún puede afirmar: “Aquí nadie entorpece, compañero, ustedes pueden recorrer nuestra isla sin temor. Gente buena aquí, gracias a Dios”.
Chiloé es como un país dentro del país chileno. La isla mayor es en extensión la segunda de América del Sur, después de Tierra del Fuego. La población ronda los ciento ochenta mil habitantes. Sus habitantes, llamados chilotes, se expandieron hacia el norte y hacia el sur y cruzaron a
Chiloé y su archipiélago se extienden hacia el continente. La costa occidental es abrupta y despoblada. En la parte central un Parque Nacional exhibe especies vegetales y animales, y un bosque pródigo de alerces, plantas y frutos de sabores exquisitos, contornea lagos de belleza indescriptible. Ciento cincuenta iglesias del siglo diecisiete, construidas en madera, joyas arquitectónicas inspiradas por jesuitas alemanes, se multiplican en los pueblos de la isla y su archipiélago. En la costa oriental, hermosísimos pueblos lucen casas techadas con tejuelas de la misma madera.
Ancud al norte y Castro en el centro, la capital, son las dos ciudades más importantes. En Quemchi, Dalcahue, Achao, Chonchi, Queilén o Quellón, conviven pescadores y campesinos, profesiones cardinales de la región, con prósperos comerciantes. Se cultiva la papa, original de estas islas. Carretas arrastradas por bueyes, aún hoy conviven con vehículos todo terreno conducidos por orgullosos chilotes de caras dulces y miradas serenas. Son campesinos que se desplazan de un fundo a otro trabajando con un gran sentido de solidaridad. . En las costas se multiplican las “salmoneras” y reservas para la cría de ostras, almejas, mejillones, y otros mariscos que Chile exporta. El progreso económico ha llegado a Chiloé.
El chilote vivió aislado, plasmando su cultura en cuatrocientos años de intercambio hispano-aborigen, Adoptó religiones europeas, mezcladas con ritos indígenas. El misterio de los canales y el peligro de la selva estimularon la imaginación chilota que aún nombra brujos y duendes como el Trauco, seductor de doncellas,
Se deja Chiloé anhelando el retorno. El mapuche Antonio Manquileo auténtico filósofo de la comunidad chilota, me dijo hace más de treinta años: “Dicen que otros pueblos fueron más civilizados que nosotros ¿Porque construyeron pirámides? ¿Porque descubrieron el oro? Las pirámides simbolizan ambición; el oro, codicia Y cuando nace una ciudad comienza a morir un río. Aun los pueblos más avanzados tuvieron esclavos. Los mapuches, en cambio, nunca abandonamos los valores que hoy reconoce y promueve la sociedad: la paz, la naturaleza, la vida familiar, la solidaridad entre hombres libres. ¿Quiénes tienen más derecho a llamarse civilizados?
